Ainara Galdeano Andueza, pamplonica de nacimiento y residente de Artazu, el municipio familiar, ha decidido emprender en el que considera su pueblo. Ainara incluye dentro de sus pasiones la gastronomía, el campo, la huerta, la viña, la apicultura, la artesanía y las fiestas de los “pueblicos”. Y eso se deja notar en su emprendimiento, porque con el objetivo de combinar el ambiente festivo y la artesanía, Ainara ha abierto un taller artesano especializado en cabezudos.
Esta vecina de Artazu comenzó su formación creativa cursando el bachiller artístico en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, lo que le permitió aprender sobre diferentes técnicas y materiales. Posteriormente, cursó el Grado superior de Educación Infantil, y Trabajo Social en la UPNA, lo que le brindó conocimientos relevantes para impartir los talleres a su principal público objetivo: la infancia.
Ainara ha recibido el apoyo en todo el proceso del Servicio de Apoyo al Emprendimiento del Consorcio de Desarrollo de la Zona Media, un servicio público y gratuito subvencionado por el Servicio Navarro de Empleo – Nafar Lansare y que se presta a cualquier persona emprendedora en la Zona Media de Navarra. Ainara ha recibido apoyo en todo el proceso de emprendimiento, desde la elaboración de la idea de negocio hasta su alta como autónoma. Además, el equipo de emprendimiento le ha asesorado en todas sus dudas y le ha ayudado a tramitar la ayuda para la promoción del empleo autónomo que apoya la creación de nuevas personas autónomas.
Ainara abrió su taller hace más de un año y en este tiempo la promotora define su negocio como “un espacio donde se combinan la artesanía, las técnicas tradicionales y la creatividad” para dar vida a cabezudos, kilikis, utilería o atrezo, personajes festivos y objetos decorativos y culturales personalizados.
Ainara, ¿cómo presentarías tu taller de cabezudos?
Es una forma de combinar la identidad del entorno local y las técnicas tradicionales para crear piezas llenas de vida y personalidad. Me defino como una artesana que vive las tradiciones culturales a través de sus elementos artísticos como los cabezudos, kilikis, objetos decorativos y piezas únicas que son capaces de llevar el espíritu y la personalidad de cada fiesta a cualquier rincón del mundo. Además, el arte me parece una buena forma de conectar a las personas, especialmente cuando hace revivir recuerdos y celebraciones.
¿Cuándo y cómo surge la idea de tener un taller de cabezudos y dar el paso de emprender?
Todo comenzó como un hobbie, ya que siempre me han gustado las manualidades y el bricolaje. Mis abuelos nos enseñaban a mi hermana y a mí a hacer cualquier tipo de trabajo en casa, ya que en la casa del pueblo siempre hay alguna cosa para arreglar o decorar. Además, las esculturas de gran tamaño me llaman mucho la atención y al tener mi primer hijo quise hacerle para San Fermín un ¨zaldiko¨(caballo), ya que su padre y sus tíos llevan los zaldikos de la Comparsa de Pamplona.
Todo esto se unió a mi pasión por los sanfermines y a partir de ese momento comencé haciendo kilikis y pequeños talleres para niños/as en Artazu. En un principio, mi objetivo era crear una comparsa para el pueblo y exponerlos en las fiestas y celebraciones, pero disfruté tanto que quise formarme de forma profesional y me apunté a un taller de cabezudos con Ventura y Hosta en Navata (Girona) y reforcé la práctica. Unido a esto, el trabajo de autónoma me pareció una buena oportunidad para conciliar el trabajo con mi vida personal. He contado con vosotras desde Consorcio de la Zona Media para llevar mejor todo lo que conlleva ¨mi autonomía¨ (información, subvenciones, cursos…).
¿Cómo describirías el perfil de las personas que encargan tus cabezudos o participan en los talleres?
El perfil es diverso, pero comparten un interés común por la creatividad, la tradición y lo artesano. Quienes asisten a los talleres valoran lo hecho a mano y buscan una experiencia artística y a la vez educativa con cada pieza. En las sesiones cada persona le da su ¨toque¨, además de pasar un rato divertido en grupo. Hasta ahora los talleres que he realizado han sido en ayuntamientos o colegios con familias. También he tenido clientes como peñas, ayuntamientos, colegios o asociaciones que buscaban crear o reparar una figura. Pero siempre estoy dispuesta a abrir más el círculo de personas a quienes les pueda interesar este tipo de obras.
¿Tienes diseños establecidos o puedes personalizarlos?
Tengo varios diseños propios y también recibo pedidos personalizados, pero estos últimos requieren de más tiempo de elaboración y un trabajo de investigación previo. Ahora mismo tengo varios proyectos en los que me quiero centrar para darles salida cuanto antes, tanto de kilikis como de piezas adaptadas para decoración.
Cuéntanos cómo trabajas, por ejemplo, ¿cómo es el proceso de elaboración de un cabezudo?
Cada paso combina creatividad, técnica y dedicación para dar vida a una pieza única. Cuando me cuentan la idea del cabezudo elaboro un boceto y preparo la base modelando con arcilla. Sobre ella, se prepara el molde del diseño con escayola, sobre esto se colocan varias capas con cartón piedra o cartón fallero, se desmolda y se ensamblan las partes. Por último, se pule todo el trabajo para que quede liso y se pinta. Cada proyecto se hace con cariño y al detalle y, como broche final, se valora la colocación de refuerzos y la decoración adicional. Todo este proceso es artesanal e implica sus tiempos de secado en cada fase, parece sencillo pero conlleva muchas horas de trabajo.
Cuál es tu propuesta de valor, ¿qué te diferencia de otros talleres artesanos?
Primero, quiero resaltar que todos los talleres de imaginería festiva compartimos una labor común: el mantener vivas las tradiciones culturales que unen a nuestras comunidades. Cada uno imprime su propio estilo y visión en su trabajo, y esa diversidad enriquece este arte tradicional tan ligado a las fiestas populares. Por ello, mi propuesta de valor consiste en impulsar la artesanía, la tradición y la cultura de la zona ofreciendo piezas únicas y con un estilo propio. Además, por otro lado, los talleres interactivos permiten vivir una experiencia diferente en la que cualquier persona puede participar en la creación de una figura y además, divertirse en grupo.
¿Qué crees que aporta una actividad como la tuya en Artazu? ¿Y para el territorio de la Zona Media?
Mi actividad ayuda a dinamizar la economía local al atraer encargos y visitantes interesados en adquirir piezas o participar en talleres en la zona.
Además, siempre intento colaborar con proveedores locales, fomentando un ecosistema económico más sostenible y conectado con el territorio.
En la Zona Media, este tipo de iniciativas ayudan a fortalecer el tejido cultural y social de los pueblos, enriqueciendo la vida comunitaria. Además, animan a la participación en las festividades y eventos locales y fomentan la creatividad e imaginación. También me gustaría realizar colaboraciones con más talleres similares al mío de la zona o alrededores para así poner más en valor la artesanía y los comercios rurales.
¿Qué habilidades destacarías qué tiene que tener una buena emprendedora?
Necesita habilidades técnicas y estratégicas que permitan tomar decisiones correctas o aprender de las incorrectas y una buena estrategia de marketing para saber diferenciarte del mercado. Todo esto combinado con la capacidad para saber organizarte bien el tiempo y poder compaginarlo con la vida personal y familiar.
¿Dónde podemos encontrarte?
Actualmente trabajo desde el taller instalado en mi casa, en Artazu. Estoy trabajando en mi marca personal para fortalecer mi presencia digital. Las personas que estén interesadas se pueden poner en contacto conmigo por teléfono o email.
AtipikA Taller Creativo
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