4. Competitividad

Creación de marca y posicionamiento del destino

Creación de la marca turística Navarra Media - Nafar Erdialdea.

Este proyecto ha hecho posible algo básico y enorme a la vez: dotar de una identidad turística a un territorio diverso como es la Navarra Media. En este proceso de trabajo, que incluyó la participación de entidades, agentes de valor y sector turístico, se visibilizaron valores, atributos e ideas fuerza que ayudaron a poner en marcha y dotar de identidad a la marca turística del destino.

Reflexión y creatividad fueron los ingredientes clave para dar forma a esa identidad, que tenía que resolver dos cuestiones: cómo nos percibimos y cómo queremos que nos perciban. De este modo, se llegó a una marca honesta, sustentada en lo que somos y tenemos, una marca que queremos que, además de un elemento de reconocimiento, sea un elemento de unión y cohesión local.

Zona de acogida, de conexión y de transición son algunos de los valores que identificamos en el camino, además de una belleza natural y sencilla y de una gran diversidad tanto en el clima o el entorno como en la oferta turística. A través de la suma de todos esos valores y de una observación cuidada, llegamos a un nombre directo, una carta de presentación sencilla y honesta: Navarra Media, Nafar Erdialdea, Middle Navarre, Moyenne Navarre. Y, en cuanto a la expresión gráfica del destino, teníamos un buen reto, porque esta tierra es camino, cielo y tierra, movimiento, un balcón a las Bardenas y el camino hacia la verde Navarra del norte. Es medieval, románico, prehistórico, tradiciones, sostenibilidad, sencillez. Por eso, de nuevo, apostamos por un trazo sencillo que es camino santiago, ríos, colinas, es conexión, es abrazo. También es una N de navarra, nafarroa. Esta es una propuesta móvil, un logo vivo que conecta elementos y tiene muchas posibilidades.

Y a todo eso le sumamos el color: verde de nuestros paisajes; amarillo que es sol, cereal, piedra de nuestros pueblos, hospitalidad y alegría; rojo vino, fiestas, pimientos y azul de cielos limpios y serenos, calma de un destino pequeño, de turismo slow. Y falta «el hechizo», un eslogan memorable y sencillo: ven, muévete, quédate. Una enumeración que es la secuencia de un viaje: bienvenida, invitación a descubrir y a quedarse (a dormir, con los sabores, con el recuerdo, con las ganas de volver).